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Ulanovas anotó en el último segundo de la prórroga

Casi, pero no (83-85)

Escrito por J. García Márquez

Martes, 14 Noviembre 2017 23:09
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McCallum se cae en una entrada.

Derrota dolorosa del Unicaja ante el Zalgiris Kaunas (83-85) en el último segundo de la prórroga en un encuentro que igualó tras ir 20 abajo y que tuvo a McCallum como protagonista de los malagueños, anotando dos canastas para llevar al tiempo extra, la última a 1.9 segundos. Pero Ulanovas, a cinco metros, sentenció un partido que pudo llevarse más holgadamente el Zalgiris pero que deja muestras de la raza de los cajistas.

El Unicaja tenía enfrente una dura piedra en el camino tras la inexplicable derrota en San Sebastián, donde los malagueños dieron un paso atrás y que, además, se saldó con la lesión de Nedovic. El Zalgiris llegaba al Martín Carpena tras vencer en las canchas del Barcelona y Milán (este último de 32 puntos) y estar cerca de hacerlo en Moscú.

Los malagueños querían revertir la tendencia de la semana pasada, con la derrota en la Liga Endesa. Así, con Nedovic baja al menos hasta el domingo, Plaza pudo a todo su arsenal ofensivo en cancha, con McCallum y Salin teniendo que coger unas responsabilidades que hasta entonces no han querido tener. Pero era Brooks el que tenía ganas de reivindicarse tras haber bajado sus prestaciones hace unas semanas. El americano fue un martirio en el rebote ofensivo, con lo que los malagueños se ponían por delante (9-4).

Pero el Unicaja no era capaz de frenar a Pangos. El canadiense es el timón sobre el que gira el equipo de Jasikevicius, que a determinados momentos juega muy bien. Los lituanos, también numerosos en las gradas, comenzaron a mover el balón para encontrar a su hombre más liberado, haciendo inútil la rotación defensiva de los cajistas. Los malagueños no se veían venir lo que se le venía encima, mientras que la grada comenzaba a impacientarse (15-21).

Pese a todo, el Unicaja tiró de orgullo y de cabeza para poner el balón dentro. Los cajistas aprovecharon los tiros libres (15/18 en la primera parte) para mantenerse vivo en el encuentro, pero sin encontrar tiros liberados con los que hacer daño a la defensa báltica (27-23).

Ahí emergió de nuevo la figura de Pangos, que volvió a dar un clínic al Martín Carpena sobre cómo posicionarse para encontrar un triple liberado. Jasikevicius, siempre apretando a los árbitros, supo colocar a un quinteto móvil pero rocoso, con bloqueos indirectos y defensa presionante para volver a colocarse por delante. La desesperación local llegó con dos pérdidas en primera línea que propiciaron cuatro puntos fáciles y, con ello, la sensación de que el Zalgiris podía romper en cualquier momento (34-41).

A este Unicaja todavía le falta algo. Las piezas no han terminado de conjuntarse y ante un equipo que sabe lo que quiere, se acaba pagando. El Zalgiris tuvo más acierto, especialmente desde el triple, y empezó el tercer cuarto con un parcial de 2-15 que amenazó por romper definitivamente el encuentro. Los malagueños, veinte abajo (36-56) se llevaron la primera gran pitada del encuentro de una afición que quiere ver más en sus jugadores.

La reacción llegó de la mano de Brooks, el único acertado en el encuentro. El norteamericano se echó el equipo a la espalda y, con cinco puntos consecutivos, espoleó a equipo y afición a una para luchar en los todavía más de diez minutos que faltaban. Tiro libre a tiro libre, los malagueños soñaban con remontar en un partido errático en, precisamente, el tiro. Pese a todo, la ilusión no se perdía a pesar de las sensaciones al final del tercer cuarto (48-59).

Se masticaba la tensión del partido en cada jugada que se producía, dando igual lo que restaba por disputar. El Unicaja no dejaba de creer, era consciente de lo mucho que se jugaba en este encuentro, más allá del resultado. Plaza optó por quintetos pequeños que pudiesen cambiar en defensa y se encomendó a McCallum. El americano estaba errático, pero no se escondía a la hora de tirar.

El encuentro se fue igualando por momentos, aunque parecía que el Zalgiris lo había cerrado (59-70) tras una acción de Ulanovas. Pero pocas veces se rinde un equipo de Plaza, y esta vez no lo hizo, volvió al encuentro. Los malagueños se encontraban, de repente, con una última posesión del encuentro con dos abajo en el marcador. Y quien iba a ser sino que McCallum el que llevase el choque a la prórroga con una canasta a tres segundos del final (72-72).

La prórroga sirvió para ver la igualdad entre los dos equipos. Una vez frenado el efecto Pangos, Milaknis y Ulanovas salieron al rescate báltico, mientras que el Unicaja volvía a encomendarse a las penetraciones de McCallum y al rebote ofensivo de Suárez. Con cuarenta segundos por jugar, el Zalgiris tuvo la oportunidad de sentenciar, pero el rebote cayó en manos de Brooks, que se lo dio a McCallum y este volvió a anotar para intentar llevar el encuentro a la segunda prórroga. Pero esta vez el Zalgiris sí tenía tiempo muerto. Ahí se llevó el choque.

Ficha técnica

83 Unicaja Baloncesto (17-17-14-24-11): McCallum (19), Salin (6), Díez (3), Brooks (16), Shermadini (3) – quinteto inicial- Díaz (0), Milosavljevic (8), Waczynski (7), Augustine (8), Suárez (9), Musli (4).

85 Zalgiris Kaunas (21-20-18-13-13): Pangos (21), Micic (4), Ulanovas (10), Jankunas (4), Davies (7) – quinteto inicial- Bost (4), Toupane (4), Sajus (0), Milaknis (13), White (10), Kavaliauskas (5), Valinskas (3).

Árbitros: Belosevic (SRB), Petek (SLO), Koljensic (MNT).

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 7 de la Euroliga disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena ante 6.866 espectadores.

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