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Adrián González, en un entrenamiento.

Adrián González, en un entrenamiento.

Con el paso de las jornadas se van acumulando lesiones y fatiga, pero también otros aspectos que tarde o temprano condicionan el trabajo. Hablamos de las tarjetas amarillas, que lejos de importar mucho como cómputo global, su suma individual deja tocado al grupo en ciertos partidos. No será el caso del Málaga contra el Levante, pero en el siguiente no se sabe. Porque ya tiene varios apercibidos de suspensión.

Recio y Peñaranda, este jueves en el Anexo (Foto:www.malagacf.com).

Recio y Peñaranda, este jueves en el Anexo (Foto:www.malagacf.com).

El Málaga se ha ejercitado este jueves en el Anexo de La Rosaleda con la mente puesta en el Real Madrid. El equipo ha trabajado la posesión, la estrategia y la finalización en aras de sacar algo positivo el sábado (16:15 horas, beIN LaLiga) del Santiago Bernabéu y seguir sumando para intentar no descolgarse de equipos como el Éibar, el Dépor o el Athletic.

Chory Castro, en un entrenamiento.

Chory Castro, en un entrenamiento.

Dos días han necesitado Chory CastroAdrián para volver a tope a los entrenamientos después del tremendo esfuerzo realizado en el partido contra el Deportivo. El lunes estuvieron ambos en el gimnasio haciendo labores de recuperación por distintas molestias y ayer disfrutaron de su día de descanso.

Miguel Torres, en un entrenamiento reciente.

Miguel Torres, en un entrenamiento reciente.

No levanta cabeza uno de los capitanes del MálagaMiguel Torres sigue su particular calvario de lesiones. No son especialmente graves ni excesivas, pero van minando al jugador, que cada vez que se asoma a los terrenos de juego sufre un revés. En esta ocasión su dolencia se produjo en el entrenamiento del sábado.

Adrián, ante el Deportivo.

Adrián, ante el Deportivo.

Bajo los focos Borja Bastón, por firmar el 3-2 y estrenar su cuenta liguera. Juanpi, por una asistencia maravillosa. Ontiveros, por inventar lo que sólo él puede imaginar. Chory, por la entrega que casi le deja cojo. Rosales, por una volea estupenda. Míchel, por sus cambios. La Rosaleda, por la lección de amor a unos colores. Chiquito, por el minuto más bonito en años y un legado eterno. Y sin embargo, lejos de los flashes, un triunfador callado y discreto. Un sufridor silencioso y elegante: Adrián González.

Míchel y Mandiá, en el Ciudad de Málaga.

Míchel y Mandiá, en el Ciudad de Málaga.

Míchel parece haber encontrado su once tipo en las últimas jornadas. Una alineación que repitió por primera vez esta temporada en Villarreal y que tiene muchas opciones de consolidarse con vistas a los encuentros que tiene por delante antes del parón navideño. Míchel ha encontrado su equipo base después de diez jornadas, pero no así su columna vertebral. Y es que hay un grupo de jugadores en su plantilla que son intocables para el técnico madrileño. Su guardia pretoriana.

El Desmarque