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Martes, 13 Octubre 2009 10:43

MADRID, 12 (ANSA) – “Real Madrid, que perdería 2 millones de euros por la nueva lesión de Cristiano Ronaldo, "está furioso" y acusa a Portugal de haber forzado la presencia del crack ante Hungría, en una polémica que amaga con reflotar el debate sobre la cesión de los cracks a las selecciones nacionales. El reagravamiento de la lesión de Ronaldo "debería ser un momento adecuado para revisar la relación federaciones-clubes, y si es necesario establecer nuevas pautas sobre la misma: responsabilidades, pago por el uso de los internacionales, indemnizaciones, etcétera", afirmó hoy el diario El Mundo.”

 

 Real Madrid, agregó el diario, evalúa plantear "un viraje respecto a un viejo conflicto que acaba de regresar a la escena", pues cree que Portugal "tomó un riesgo muy caro" al hacer jugar el sábado a Ronaldo, en el triunfo 3-0 ante Hungría, clave para no quedar afuera del Mundial.

 

“Indignación en Madrid", escribió el diario Marca, que se hizo eco de quienes piensan en el Real Madrid que Portugal no debería haber forzado al jugador para que disputase el encuentro que su equipo ganó frente a Hungría (3-0) en la penúltima jornada de la fase de clasificación en la zona europea.

 

¿Es real la indefensión a que se ven sometidos los clubes de fútbol ante el principio general regulado de liberación de los jugadores de fútbol para equipos representativos del país de su nacionalidad?  ¿Tiene necesariamente el Real Madrid, o cualquier otro club en su circunstancia, que aquietarse ante la demanda realizada por la asociación portuguesa de liberar al jugador CR para la convocatoria ante Hungría?

 

Realmente lo que nos sorprende es que el Real Madrid no haya hecho un uso más beneficioso para sus intereses de la normativa a la sazón vigente sobre el particular concerniente a la lesión de CR.

 

Es cierto que la regla general sobre la liberación de jugadores para equipos representativos de las asociaciones por razón de su nacionalidad, dispone que los clubes se obligan a liberar a sus jugadores inscritos a favor de los equipos representativos del país para el que el jugador es elegible debido a su nacionalidad, si la asociación en cuestión convoca al jugador; prohibiendo expresamente cualquier acuerdo divergente entre un jugador y un club; siendo en todo caso la liberación obligatoria para los partidos que figuren en el calendario internacional de partidos, así como para los partidos en que exista la obligación de liberación debido a una decisión especial del Comité Ejecutivo de la FIFA; así lo dispone expresamente el artículo 1 del Anexo I del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores (FIFA).

 

Ahora bien, si este es el principio general, como cualquier otro, no deja de estar exento de su excepción,  y la excepción en este caso al principio invocado viene regulada, en el particular concerniente a la lesión de CR, en el artículo 4 del meritado Anexo I del Reglamento, según el cual: “Un jugador que, debido a una lesión o enfermedad, no pueda asistir a una convocatoria de la asociación del país cuya nacionalidad ostenta, deberá, si esta asociación lo solicita, someterse a un examen médico realizado por un médico designado por la asociación. Si el jugador así lo desea, dicho examen médico se hará en el territorio de la asociación donde está inscrito”

 

Es decir, no olvidemos que la lesión no se le produjo a CR en el partido que enfrentó a su selección nacional de Portugal con Hungría. El origen de la lesión está en el penalti provocado por CR en el enfrentamiento de su club el Real Madrid frente al Marsella en champions; sin embargo no es menos cierto que como consecuencia del partido de su selección nacional la lesión de CR se ha agravado, teniendo que soportar el Real Madrid como consecuencia del agravamiento mayores costes de los originariamente previstos por mor de la lesión inicial.  

 

El texto reproducido del trascrito artículo 4 no ofrece, a nuestro entender, lugar a dudas sobre la resistencia que pudo oponerse ante la convocatoria del portugués por parte de la asociación lusa convocante. Más duda ofrece si la legitimidad para el ejercicio del derecho de oposición correspondía al Real Madrid o al propio jugador. 

 

Lo cierto es que, en cualquier caso, tres  parecen ser las soluciones posibles a este debate: la primera, que el Real Madrid tenga que padecer las consecuencias de su propia inoperancia, desidia o amnesia; con los efectos contemplados en el artículo 2.3 del referido Reglamento; según el cual: “El club en el que está inscrito el jugador en cuestión contratará para el jugador un seguro de enfermedad y accidente que cubra todo el periodo de su liberación. El seguro cubrirá también cualquier tipo de lesiones que el jugador pueda sufrir en un partido internacional para el que ha sido liberado”; la segunda; que de haberse materializado la oposición a la convocatoria del jugador por parte del Real Madrid; pudiera el club exigir responsabilidades por daño y perjuicios a la asociación convocante como consecuencia de la impericia del facultativo que sometiera al jugador a examen médico con resultado de apto; y, en tercer lugar, si la legitimidad correspondiera al jugador, exigir responsabilidad a éste en el ámbito interno de la propia relación contractual y sobre la base de la prueba que constituye sus propias declaraciones realizada al diario AS, según las cuales “Forcé para ayudar a mi país”. 

Miércoles, 23 Septiembre 2009 11:30

Curiosos embrollos legales genera el mundo del fútbol. Que sean los aficionados del Deportivo de La Coruña, o los del Zaragoza, los que esta temporada 2009-2010 vayan a ver al futbolista Angel Lafita vestir sus colores, va a depender al final de una sutileza jurídica.

El origen del “caso Lafita” está en el verano de 2007. Entonces, habiéndose acordado la cesión del jugador entre los clubes Zaragoza y Deportivo a este último equipo, se incorporó al contrato una estipulación que resumimos a continuación, y que es la clave de todo este culebrón veraniego: el Depor se reservaba una opción de compra que tenía que ejercitar antes de una determinada fecha del verano siguiente, el del 2008, como efectivamente hizo; por su parte, el Zaragoza se reservaba a su vez una opción de recompra. La opción de recompra del Zaragoza podía ejercitarla bien antes del 30 de junio de 2009 por tres millones de euros más IVA o bien antes del 30 de junio de 2010, en este caso por importe de tres millones y medio de euros más IVA. Si el Zaragoza se decidía a ejercitar su opción de recompra, el primer pago sería de dos millones de euros y el resto del precio se abonaría antes del transcurso de un año.

Pues bien, antes del 30 de junio de 2009 el Zaragoza decidió ejercitar su opción de recompra y así lo comunicó al Deportivo, pero no puso el dinero encima de la mesa hasta el 31 de agosto, fecha en que puso en conocimiento de la Liga de Fútbol su decisión formal de recuperar al futbolista. El Deportivo considera que el Zaragoza no ha ejercitado correctamente su derecho a la recompra, porque no puso encima de la mesa los dos millones sino hasta dos meses después de su primera comunicación,  y estima, por tanto, que debe pagar por el futbolista medio millón más, ateniéndose a los plazos previstos en el contrato; por su parte, el Zaragoza entiende que bastaba con la comunicación que hizo, pudiendo pagar el dinero después. Todo depende de cómo se considere desde el punto de vista propiamente jurídico el derecho de recompra que se pactó en el contrato, bien como un retracto convencional, en cuyo caso se requiere la entrega prácticamente simultánea del dinero, o bien como una opción de compra, en cuyo caso lo esencial es comunicar la decisión en plazo.

En esta tesitura, enfrentados los dos clubes en defensa de sus respectivos intereses, llevaron su caso a la Liga de Fútbol Profesional. Pero, claro, la Liga, que en realidad es una asociación de clubes, no puede suplantar el papel de los Tribunales de Justicia ¿Quién sería la Liga para decidir si una cláusula de un contrato entre dos particulares es un retracto o una opción o cuánto debe pagar el uno al otro? Son materias en que la última palabra la tienen los jueces.

Pero como deportista tenga que esperar a que decida la Justicia … Ya sabemos todos lo lentísimo que es nuestro sistema judicial. Nadie comprendería que hubiera que esperar una solución sobre el fondo en vía judicial dentro de varios años. Y aquí es donde entra la Liga. Sobre lo que sí puede decidir la Liga de Fútbol Profesional es sobre la inscripción de jugadores y la tramitación de licencias, pues eso sí es estrictamente de su competencia. Y eso es lo que hace la Liga, decidir rápidamente sobre un asunto que no puede esperar, dejando a salvo, claro está, el derecho de los que están en conflicto de reclamarse los pagos a que haya lugar ante los tribunales de justicia ordinarios. De momento, la Liga entiende que, como la comunicación del Zaragoza por la que acreditaba que había hecho uso de su derecho de recompra llegó antes del cierre del mercado de fichajes, el jugador debe ser inscrito a su nombre. Y aunque el Deportivo ha anunciado una batería de recursos y de nuevas reclamaciones ante los tribunales ordinarios de Justicia, lo cierto es que este año serán los zaragocistas los que disfruten de Lafita.
   
Otra cuestión interesante que se plantea al hilo de lo ocurrido es de naturaleza más ética que estrictamente jurídica. El Zaragoza ha esperado al último momento del 31 de agosto, justo antes de que cerrara el mercado, para comunicar a la Liga el fichaje del futbolista. El Deportivo queda así sin margen de tiempo para maniobrar y poder sustituir al futbolista. El Zaragoza no incumple ninguna norma, se atiene al plazo que marca la ley. ¿Es lícito ese modo de debilitar a un competidor?.

El Desmarque